Sobre
la base de noticias recabadas de antiguas publicaciones, se habría levantado
sobre una institución precedente: una abadía o iglesia de los Santos
Inocentes.La construcción del monasterio habría tenido lugar por
el patrocinio del obispo dominicano de Bergamo: fray Erbordo Ungaro (1260-72)
o desde luego por iniciativa del obispo precedente, el dominicano fray Algisio
da Rosate (1251-58), si se quiere considerar como año de inicio de las
construcciones el 1258.
Faltando
al acto de fundación, el documento más antiguo es el que atestigua
la consagración de la Iglesia, a obra del obispo Guiscardo Suardi, el 25
de marzo de 1273.Ampliado con la agregación de otros conventos femeninos,
Matris Domini habría sido construido ex-novo, tanto como monasterio que
como iglesia, en 1359.Otras restructuraciones se dieron también en el siglo
XVI ; entre 1606 y 1670 se efectuaron trabajos de ampliación y embellecimiento
y la iglesia vino restaurada y adornada de estucos.Ampliaciones del perímetro
externo de la clausura se verificaron además entre 1747 y 1750 con algunos
retoques en el interno de la iglesia.
En
1797, la República Cisalpina, suprimió el Monasterio, confiscando
todos sus bienes, pero permitió que las monjas continuasen viviendo en
sus locales junto a las hermanas de otros conventos suprimidos.
En
1832 viene destinado a hospital militar por los austriacos y en 1835 se volvió
a abrir al culto. En 1890 se hacen reponer algunas restauraciones en las capillas
internas del convento y en 1902 ulteriores trabajos en la iglesia. En la segunda
guerra mundial, en 1944, una parte del edificio fue requisada por el comando alemán,
que lo hizo cárcel política.Situado en el centro de la ciudad de
Bergamo, el Monasterio quiere expresar a todas las personas, su función
de memoria de Dios, recordando la fundametal necesidad de Dios, ínsito
en el corazón de cada uno.
La
vitalidad, que la vida contemplativa irradia sobre la ciudad quiere ser también
un punto de referencia para la vida humana de fe y de oración de cualquier
persona.El Monasterio Matris Domini hoy es una lugar de vida, de silencio y de
oración contemplativa, que encarna, en su cotidiano, el carisma de S. Domenico.
Las
monjas están ocupadas en la colaboración para la construcción
del Reino de Dios, para que el mundo vuelva a descubrir la esencialidad de los
valores que permiten a todas las personas que se realicen. En la búsqueda
teológica y cultural y en su espiritualidad, las monjas realizan su vocación
apostólica y construyen, en el interno del Monasterio, un ámbito
en el que la vida en común tiene su prioridad.
En
el interno del Monasterio se vive con simplicidad y sobriedad, pero la vida está
cargada del deseo de ayudar a decubrir o reconfirmarse en la libertad interior.
El trabajo se desarrolla en las diferentes mansiones y da la posibilidad a cada
monja de contribuir a la realización del bien común, buscando juntas
el rostro de Cristo.
Oración
contemplativa y vida dominicana
La
contemplación no comporta un alejamiento radical del mundo o del apostolado.
La contemplación debe encontrar su modo particular de extender el reino
de Dios, de colaborar en la creación de las ciudades de la tierra...Tenéis
que encontrar vuestro estilo de vida, que en el ámbito de un vida contemplativa,
os ayude a compartir con vuestros hermanos y hermanas los dones gratuitos de Dios
(Juan Paolo II, in Carta a las monjas dominicas de P. Damian Byrne M.O.).
La
vida contemplativa es el centro de la misión de esta Orden. Con nuestra
manera de vivir proclamamos a todos que Dios puede adueñarse completamente
del corazón humano. La oración de intercesión es como un
grito para que la Palabra de los predicadores llegue a todo el mundo. La comunidad
dominica es una comunidad dedicada a la oración, cuya vida centrada en
la contemplación contribuye, de varias maneras, a la predicación.
La asiduidad cotidiana de la oración en todas sus expresiones favorece
la unidad y la armonía de la vida y se centra principalmente en la celebración
en comunidad del misterio de la Eucaristía y la alabanza de Dios.
En
esta vida de oración, la comunidad volcada en el Espíritu Santo
con plena vitalidad y docilidad se transforma y hace suya la preocupación
de s. Domingo por la salvación de los hermanos. La celebración pública
de la liturgia pone de manifiesto nuestro carisma y apertura apostólica,
invitando a los demás fieles en la oración y ofreciéndoles
la manera y los horarios más adecuados para que puedan participar en la
misma.
Monastero
Matris Domini-Via A. Locatelli, 77-24121 Bergamo Tel 035.3884811 Fax 035.3884837
Se
hai delle domande da rivolgere alle monache, se ti stai interrogando sul senso
della tua vita, se voi condividere le tue riflessioni sulla parola di Dio, se
vuoi, scrivi!